Carlos Félix
Nac. en Turín en 1765. Rey de los Estados Sardos (Cf.) (1821-31).
Príncipe si no inteligente, honesto. Sin sueños de hegemonía. En lo exterior, mantuvo buenas relaciones con Austria. Internamente rechaza el liberalismo y en gral. todo cambio que pudiera afectar al principio de la monarquía de derecho divino. Este “inmovilismo” tuvo su mérito: disminuir los impuestos y permitir la realización de grandes trabajos, abriendo rutas etc. Amando su Ducado y haciendo llevadera la vida de sus habitantes, recurriendo al consejo a la nobleza de Saboya, restableciendo los obispados de S. Jean-de-Maurienne y Moutiers, restaurando la real Abadía de Hautecombe donde fue inhumado, no agrandando sus Estados, fue un vecino cómodo y los saboyanos al perderlo, perdieron un padre y un amigo. En 1827 compra el Monasterio de Tamié (Cf.), a punto de ser demolido y lo dona al Arzobispo de Chambery, Mons. Martinet. Murió sin posteridad sucediéndole Carlos Alberto. (NPL - VS p. 95).