Fulberto, HSF
GERMÁN ALEJANDRO COLLOMB-CLERC. Nac. en Clusaz, Dióc. de Annecy (Dpto. Alta Saboya) el 18.12.1841. + en París el 21.10.1899.
Después de estudiar latín durante un tiempo, volvió a sus ocupaciones del campo. A los 19 años sintió la voz de Dios que lo llamaba a la vida religiosa. Entró al noviciado el 23.02.1860, admitido a la toma de hábito el 14.09, profesó el 12.09.1861. Profesión perpetua 1875. Después de tres años pasados en Doussard y Miribel fue enviado a Tours y luego al orfanato-asilo Verdier, así llamado por el canónigo que oficiaba de Director. El Hno. Fulberto desde su llegada, supo ejercer un ascendiente natural sobre los huérfanos, gracias al cual no tuvo problemas de disciplina y todas las dificultades anejas que implica. Pero la situación no por eso dejaba de exigirle una gran entrega y una gran vigilancia en todo momento. En efecto estar día y noche con los niños, que no tienen de interesante en gral. más que su triste situación; no poder tomar nunca un día de descanso ni vacaciones, constituye una situación que si bien puede ser rica en méritos para el cielo, es muy poco agradable para la naturaleza humana. Si consideramos que nuestro querido Hno. perseveró 18 años sin quejarse jamás, sin manifestar el menor deseo de cambio, sin que su celo o su entrega se haya desmerecido en ningún instante, podemos darnos cuenta de la virtud poco ordinaria de la cual daba prueba. En los últimos años el Rvdo. Verdier dejaba prácticamente toda la dirección del orfanato-asilo en manos del Hno. Fulberto. A la llegada del nuevo Director, como consecuencia del fallecimiento del Rvdo. Verdier, dado que el Hno. quería ser transferido a otra casa, deja la enseñanza para entregarse al cuidado de los altares, función a la cual se dedicó con su celo acostumbrado. Cuando los superiores lo destinaron a hacer colectas en favor del Instituto, lo encontraron dispuesto, a pesar de la repugnancia que esta tarea le inspiraba. Debía ir de puerta en puerta, subiendo los pisos a fin de pedir ayuda para la Congregación. Esta tarea implicaba encontrarse con gente mal dispuesta a la que debía escuchar soportando observaciones hirientes para la causa que servía. Sentía entonces la necesidad de la ayuda sobrenatural. “Cuando estoy obligado a esperar ante una puerta, decía, rezo el rosario y he notado que las limosnas son más abundantes”. Cuando nada hacía preverlo, falleció, como consecuencia de complicaciones de una enfermedad. Era el 21.10.1899. (EN-R3, 449 - BFD)