Affre, Dionisio Augusto
Nac. 27.09.1793. + 27.06.1848.
Arzobispo de París. Muerto por un disparo en la Revolución de 1848, cuando iba hacia las barricadas para apaciguar a los insurrectos. Nac. en S. Rome, Dpto. de Aveyron. Sacerdote en 1818. Enseñó filosofía en el seminario de Nantes y luego teología dogmática en S. Sulpicio, donde había hecho sus estudios.
Vicario Gral. de Luçon en 1821 y en 1823 de Amiens. Contrajo grandes méritos con la fundación y sostenimiento de escuelas populares, la instrucción del clero y la mejora de la administración financiera de la Dióc.. Intervino decididamente ante Mons. de Chabons - de quien era Vicario - para la fundación de los Hermanos de San José de Amiens (Cf.). (NCF p. 291). Desde 1834 vivió en París en calidad de canónigo y vicario titular, siendo nombrado Obispo auxiliar de Estrasburgo y en 1840 Arzobispo de la capital francesa.
Dotado de carácter firme y enérgico, en varias ocasiones habló con el respeto debido, pero con entereza, al rey Luis Felipe, en casos de necesidad o conveniencia para los intereses de la Iglesia. Desde 1843 a 1845 puede decirse que estuvo al frente del episcopado francés y figuró entre los escritores más distinguidos que defendieron la libertad de los establecimientos católicos de enseñanza contra el monopolio universitario del Estado y la enseñanza laica.
Encaminó todos sus esfuerzos a la ilustración del clero fundando la Escuela de Los Carmelitas destinada a estudios católicos superiores y numerosas conferencias eclesiásticas; combatió el proyecto del gobierno de Luis Felipe que quería convertir el Cabildo eclesiástico de S. Denis en un semillero de obispos partidarios de las ideas modernas y las doctrinas de Lamennais y Cousin; defendió con gran energía las reinvindicaciones del clero en materia de segunda enseñanza.
Al estallar en París la revolución de 1848 salió, con ánimo de evitar la efusión de sangre, a recorrer los sitios de más peligro y desde lo alto de una barricada de la calle S. Antonio, empezó a predicar a los combatientes, exhortándoles a la paz, logrando que por un momento cesara el tiroteo. Poco después, sin embargo, habiendo recomenzado nuevamente las hostilidades, cayó el prelado con el pecho atravesado de un balazo a consecuencia del cual falleció pocos días después, el 27 de junio, sin cesar de pedir perdón para todos y rogar que nadie fuese castigado ni se pensase en vengar su muerte. La Asamblea constituyente deploró al día siguiente su muerte; costeó sus funerales y le mandó erigir un monumento en Notre Dame de París. (EC - Positio p. 418).