12.08.49: Al Rvdo. Mermillod: el HG se excusa de la tardanza en responderle. Quisiera escribirle más a menudo y verlo alguna vez, pues lo aprecia verdaderamente y le tiene plena confianza, pero está siempre muy ocupado día y noche. La administración de la Congregación le absorbe todos los momentos de manera que siempre se encuentra desbordado por el trabajo. Este constante trabajo y la Revolución (1848) le han hecho envejecer y salir canas. Si por lo menos tuviera los méritos delante de Dios y no perdiese la amistad del Sr. Cura, estaría contento, aunque no pudiera escribirle a menudo. El HG agradece las noticias del pueblo. José Poncet que lo sustituyó en Belleydoux como maestro y clerc, ha hecho una tontería al renunciar y se arrepentirá, Si algo lamenta en este mundo el HG es haber dejado la ocupación de “Clerc” que tanto quiere y que tantas veces quiso volver a ejercer. La Providencia le dio otras ocupaciones en otras partes. Pero el HG confiesa que son mil veces más penosas y menos agradables que las que tuvo antes en su querido Belleydoux donde además tenía menos responsabilidades. Está contento de que sus parientes estén bien. Son pobres es cierto, pero si fueran buenos cristianos sería un mal menor y no estaría tan inquieto. El sobrino Luis, hijo de Santiago, está actualmente en el pensionado de Oyonnax. Le ha costado ya mucho dinero y preocupaciones, pues contra la voluntad del HG salió del colegio (Seminario Menor de Belley). El HG había resuelto abandonarlo totalmente, pero viéndolo sin fortuna, dispuesto a perderse y a comprometer su futuro, se determinó que siga estudiando y al día siguiente de terminar las clases en el pensionado, lo irá a buscar, para que no corra de una parte a otra y le haga mal. Solicita que entregue una cantidad (seguramente de la que le dejó
Juana Vuillermoz (Cf.) al morir) al Cura de Oyonnax, para pagar la pensión del sobrino. Manda también decir misas por su padre, su madre y Juana de Vuillermoz.